Reglas menstruales para hombres

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El ciclo menstrual no es tema sencillo. Sin embargo, hay cosas básicas y muy útiles que cualquier hombre debería saber:

La “regla”, así, entre comillas

Día 1 al 7 del ciclo

Ya que “regla” es una palabra espantosa y castigadora, “periodo” es tan poco inspirador y “luna” muy hippie para mi gusto, prefiero usar nombres alternos para esta fase. En mi caso, podría llamarse “Ve a hacerte la paja y déjame tranquila”. Cuando estoy sangrando no quiero nada distinto a meterme una bolsa de agua caliente bajo la piyama y reptar entre la cama, el baño y la cocina. Los espasmos musculares que causan cólicos también producen diarrea. Algunas mujeres cagamos y sangramos al mismo tiempo, todo el tiempo, durante los primeros días del periodo. Nos duele desde el ombligo hasta el ano. Se siente como si un gran puño de hierro, frío e inclemente, estuviera abriéndose paso a la fuerza por el bajo vientre. Por favor, ¿quién va a tener ganas de follar estando en esas? Pensaba que la mayoría de mujeres se sentían igual, pero me asombró saber que no. Hice la pregunta “¿suelen tener sexo con la regla?” en un grupo cerrado de 1414 mujeres al que pertenezco en Facebook.

De las 40 que respondieron (miren qué pocas hablamos públicamente sobre el tema), 10 lo hicieron con un ‘no’ rotundo; 18 dijeron que ‘sí’ y argumentaron que les encanta. Se sienten más lubricadas, arrechas sin remedio por esos días y contaron que el sexo les alivia los cólicos. Las otras 12 respondieron que les da igual, o dijeron que sí con “peros”: prefieren hacerlo hacia los últimos días del periodo, cuando ha bajado el sangrado, y solo si tienen confianza o lo han conversado abiertamente con la otra persona. En esto último coincidimos casi todas.

Según Vulvasapiens, en esta etapa el nivel de estrógeno, que andaba por el suelo, comienza a elevarse otra vez, levantando con él la energía, las habilidades mentales y el ánimo de una mujer. Este bajo nivel de estrógeno puede llegar a inhibir las ganas de comer o de socializar.

“Me como el mundo”, la fase preovulatoria

Del día 8 al 13

Para seguir con los nombres alternos, Miranda Gray llama a esta fase “la Virginia Woolf”, en honor a la famosa autora del ensayo Una habitación propia, ícono de la literatura del siglo XX. La llama así porque, según Gray, en esta fase enérgica las mujeres queremos comernos el mundo, pero a nuestra manera. Nos ponemos rebeldes y no queremos trabajar en equipo, sino sacar adelante por nuestra propia cuenta lo que nos caiga entre las manos: proyectos, tareas puntuales, problemas sin resolver. En esta fase necesitamos “una habitación propia” para hacer lo que nos plazca, como nos plazca y eso incluye tener sexo según el gusto de cada una: cochino, violento, suave, tierno o como sea, con tal de que sea consentido y colaborativo. Después de resucitar del naufragio de la regla, para mí se siente como ver la luz otra vez y la energía que traen estos días me anima a salir a comprar calzones nuevos, o ir a hacer ejercicio para regresar sudadita a la casa, a convertir la ducha y el baño lleno de vapor en escena de película porno.

Durante esta fase el estrógeno sigue su carrera hacia la cima. Esto hace que la mujer se sienta más dinámica, extrovertida y mejore su capacidad para pensar rápido y hacer memoria. El deseo sexual se eleva y la piel se vuelve más suave y humectada.

Bomba sexual: la fase ovulatoria

Del día 13 al 16

Según Erika Irusta, esta fase se siente como “estar con una cerveza en una terraza”. Para mí se siente como destellar seguridad, gustarse muchísimo, caminar por la calle pisando fuerte, mirándose las nalgas en todas las ventanas y querer compartir un pedazo de semejante bocado con todo el mundo. Por esos días las mujeres estamos más dispuestas a socializar y conocer gente nueva. Es el momento “veranero” del ciclo: queremos salir de fiesta o hacer la fiesta en nuestra casa e invitar hasta al vecino cascarrabias. Estamos más receptivas y, gracias al pico de estrógeno, nos sentimos como bombas sexuales. Pero no hay que olvidar que esos días de arrechera maravillosa y autoadulación son los días más fértiles del ciclo. Así que, si el plan no es tener hijos, hay que follar todo lo que se quiera y repartir nalgadas, lambetazos y rasguños a diestra y siniestra, pero habiendo tomado las precauciones necesarias.

El estrógeno y la testosterona llegan a la cumbre. En su nivel más alto, son responsables de elevar aún más el deseo sexual y hacer que los orgasmos sean los mejores en todo el ciclo. Como todo lo bueno es corto, esto dura un par de días y luego de la ovulación, estrógeno y testosterona emprenden su caída de nuevo.

Putear, pelear y follar; la premenstrual

Del día 17 al 28

A esta fase no hay que inventarle nombres. Se ha hecho famosa y popular gracias al síndrome premenstrual (SPM): el mal genio, la irritabilidad, la lloradera y las pataletas, que aparecen con facilidad gracias al trabajo de las hormonas en estos días. Es muy común que se nos tache de “insoportables” durante esta fase, pero es un título injusto. Lo que pasa en realidad es que nos permitimos estallar. Si hemos estado todo el ciclo jugando a ser prudentes, autorregulándonos, posando de tímidas o reprimiéndonos cosas porque no todas tenemos el carácter para echar candela por la boca cuando es necesario, entonces aprovechamos esta fase para hacerlo. Puteamos, peleamos y follamos con la fuerza y la ira de siete cielos incendiados.

Estrógeno por el suelo y alto nivel de progesterona. Las mujeres nos ponemos más sensibles y algo perezosas. Algunas sienten que su libido aumenta justo antes del periodo. Esto no se debe a las hormonas, sino —según Vulvasapiens— a que “las terminaciones nerviosas de toda el área pélvica se estimulan mientras el cuerpo se prepara para menstruar”. .