Free Guy, la película de videojuegos que estabas esperando.

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De todas las áreas que Hollywood ha tratado de llevar al cine siempre ha existido una donde los resultados han sido más mediocres que buenos, y es que los videojuegos son una tarea titánica que ni los más grandes cineastas de la era han podido lograr. Quedará en la memoria cómo Peter Jackson y Guillermo del Toro quisieron llevar a la pantalla grande la historia de Halo, pero el presupuesto o las diferencias creativas terminaron por hundir el proyecto.

Si bien han existido previamente otras adaptaciones de videojuegos de sagas conocidas como Street Fighter: La Última Batalla, Assassin’s Creed, Need For Speed: La Película o Super Mario Bros., los resultados de cada una de estas adaptaciones han hablado por ellas mismas. Unas han pasado al vacío del olvido y otras siguen siendo un referente sobre cómo no hacer una adaptación. ¿Que diferencia a Free Guy: Tomando el control de estas versiones cinematográficas fallidas?

Hay una diferencia abismal entre basarse en un videojuego y tomar elementos de un videojuego. Por ejemplo, Castlevania y Resident evil 2: Apocalipsis tomaron elementos e historias de dichas franquicias, es evidente quién hizo un mejor trabajo. Mientras que uno se enfocó en llevar una narrativa mejor distribuida, otra prefirió brindar acción con zombies. Free Guy: Tomando el control – 96% recoge ciertos elementos de videojuegos populares y crea una historia propia que desarrolla plenamente.

En la cinta, una comedia épica de aventuras, un cajero de banco descubre que, en realidad, es un jugador secundario de un videojuego de mundo abierto, y decide transformarse en el héroe de su propia historia…una escrita por él mismo. Ahora, en un mundo donde no existen los límites, está decidido a ser el hombre que salve su mundo a su manera… Antes de que sea demasiado tarde.

La ventaja que posee la película de Shawn Levy es que no se basa directamente en un videojuego o saga establecida, por lo cual no tiene que apegarse a una historia que ya ha sido escrita y jugada por millones de personas. El filme opta por hacer una especie de crítica a la industria de los videojuegos, sobre todo a aquellos llamados «juegos como servicio» y aquí entran Free Fire, Call of Duty Mobile, Warzone, Apex, Fortnite
, por mencionar algunos.

De entrada porque el villano corporativo, pese a estar interpretado por un carismático Taika Waititi, recuerda bastante a aquellos CEOs que poco se interesan por la calidad del producto y se enfocan más en las ganancias que en lo que un simple juego de skins/disparos les pueda dar. Waititi demuestra que sabe ser cruel y despiadado pero sin perder el toque de lo cómico y con estilo.

El mundo de Free City toma características de Grant Theft Auto V al poder hacer lo que uno quiera, ya sea asaltando bancos, en casinos de apuestas, golpeando NPC en las calles, robando autos o hasta eliminar a otros jugadores. La idea de ponerlos a competir entre ellos y subir de nivel remite a la modalidad de los Battle Royale como Warzone o Free Fire. Por su puesto que cada jugador decide cómo personalizar a su avatar y esto es una clara referencia a lo que al día de hoy es Fornite con sus más de 1000 skins, tanto originales como colaboraciones.

Uno de los puntos más destacados en la película es la importancia que se les da los NPC (Non Playable Character por sus siglas en inglés) que son aquellos personajes que controla la computadora con los cuales el jugador en muchos videojuegos ha interactuado. Dark Souls, Red Dead Redemption o cualquier juego de Pokemon han aprovechado al máximo este recurso. En esta ocasión, es el protagonista, quien sabe que debe haber algo más allá de toda la rutina ordinaria que tiene que vivir todos los días de su vida si conociera a la chica de sus sueños.

Ryan Reynolds como Guy inyecta una dosis de empatía y humor que no se había visto desde bastante tiempo, incluso rivalizando con Deadpool. Sin duda, ofrece grandes momentos de comedia sin caer en lo ridículo o la sobreactuación, lo cual habla bastante bien de la dirección y el buen trabajo de guión que se le dio al filme.

Por otro lado, Jodie Comer es quien por goleada se roba la pantalla cuando está presente en el mundo de Free City, pues su avatar recuerda bastante a aquellos personajes femeninos que no necesitan de alguien que las salve, sino que ellas hacen todo el trabajo sin despeinarse. Siempre se le verá decidida y con un gran estilo a la hora de cumplir con su misión. Si bien hay cierto detalle de interés romántico rumbo al final de la cinta que puede no estar del todo trabajado, no le quita puntos en lo absoluto, pues el resto de su participación es quien termina por ganarse el corazón de cualquier espectador.

Hay referencias a la industria del juego y a ciertas cintas populares lo cual no podía faltar en una filme así, lo que mejor logra esta película es que no sacrifica estos momentos por la trama. Dicho de otro modo, no se enfoca en referencia tras referencia, sino en seguir desarrollando su propia historia. Eso sí, hay un cameo y tres detalles realmente épicos que todo espectador amará y reirá. No se entraré más en detalles para no arruinarles la sorpresa.

Free Guy: Tomando el control de Shawn Levy es el claro ejemplo de que se puede hacer una cinta basada en videojuegos sin la necesidad de apegarse a una historia al pie de la letra, porque entiende el concepto de adaptación a la hora de llevar las características del mundo gamer a la pantalla grande. Todo tipo de público encontrará un gran momento en esta película, hasta el más amargado.