Regresamos a Raccoon City

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Esta semana se ha filtrado por error el que era un secreto a voces: el remake de Resident Evil 3: Nemesis ya está en camino. Tras el espectacular trabajo que ha realizado Capcom rehaciendo su segunda entrega, solo era cuestión de tiempo que hicieran lo propio con este juego y, aunque todavía no se ha anunciado de forma oficial, queremos celebrarlo recordando esta intensa y agobiante aventura en nuestra columna retro.

Resident Evil 1.9/2.1

Antes de hablar del juego en sí, nos vemos en la obligación de comentar que esta entrega no fue concebida originalmente para ser la tercera parte numerada de la serie. De hecho, la primera vez que se puso el proyecto sobre la mesa tenía el nombre provisional de «Biohazard 1.9/2.1», ya que iba a tratarse de una expansión independiente de Resident Evil 2 con una historia que se desarrollase de forma paralela a la pesadilla que vivieron Leon y Claire en Raccoon City.

La icónica comisaría de 'Resident Evil 2' era uno de los escenarios que tendríamos que explorar.

Sin embargo, Capcom no tardó en cambiar sus planes para reconvertir el juego en el Resident Evil 3: Nemesis que todos conocemos y lanzarlo apenas 10 meses después de que la segunda entrega viese la luz, dando así algo más de margen al equipo que se encontraba trabajando en Resident Evil: Code Veronica para Dreamcast. Esta pequeña historia es muy importante para entender el tipo de producto que acabó siendo, donde el reciclaje de elementos gráficos, mecánicas y sistemas era más que evidente, así como el poco tiempo de desarrollo que tuvo. Por suerte, la compañía japonesa supo apañárselas lo suficiente bien como para dejarnos con una obra más que notable y muy recordada a día de hoy por todos los buenos (o malos, según como se mire) momentos que nos hizo pasar.

De este modo, tenemos una aventura de terror que sigue muy de cerca los pasos de sus predecesores, soltándonos en un mapa repleto de horripilantes criaturas para que nos buscásemos la vida y encontrásemos la manera de avanzar por él, algo que nos llevaría a buscar llaves y resolver puzles.

A nivel jugable se introdujeron diversas novedades, como una mejora en los controles que, a pesar de seguir siendo «tipo tanque», ahora nos permitían esquivar y girar en 180 grados para darnos la vuelta rápidamente. Además, se añadieron algunos elementos explosivos en los escenarios a los que podíamos disparar para liquidar numerosos enemigos con una sola bala y en varios momentos de la historia nos permitían tomar decisiones entre dos opciones disponibles.

¡STAAAAAAARS!

Sin embargo, todo lo que hemos mencionado palidece en comparación con Némesis, el mayor acierto de esta tercera parte y la estrella absoluta de la aventura. Por si queda alguien que no sepa quién es, decir que se trata de un monstruo creado por Umbrella que nos perseguiría insistentemente durante todo el juego para hacernos trizas, como si fuese la cuota mensual de un autónomo español.

Némesis se convertiría en nuestra pesadilla particular durante todo el juego. Si conseguíamos abatirlo en nuestros diferentes encuentros con él, obtendríamos jugosas recompensas.

A diferencia de la mayoría de enemigos, Némesis era mucho más rápido que nosotros, podía abrir puertas, tenía un rango de ataque altísimo y era capaz de aguantar una cantidad obscena de plomo antes de caer aturdido temporalmente, por no hablar de las constantes mutaciones que sufriría a medida que avanzábamos, a cada cual más peligrosa y temible. Con todo esto se consiguió hacer de él una amenaza real e imponente a la que temíamos de verdad, cuya sola presencia provocaba que se nos disparase la adrenalina y nos pusiésemos automáticamente en tensión.

Tanto es así que no dudaríamos en afirmar que se trata de uno de los monstruos más carismáticos, insistentes y bien diseñados hemos visto nunca en videojuego alguno, hasta el punto de darle una personalidad propia y muy marcada a un título que, en líneas generales, no dejaba de sentirse como una especie de expansión de su predecesor.

Sobre su historia, comentar que esta vez controlábamos a Jill Valentine, una de las protagonistas del primer Resident Evil, quien tendría que recorrer Raccoon City antes y después de los sucesos de la segunda entrega de la serie. Si bien esta vez no teníamos dos campañas al solo disponer de un único personaje, la trama principal era algo más larga para compensar. Además, también podíamos desbloquear el adictivo Modo Mercenarios, una especie de evolución de lo visto en la campaña de Hunk de Resident Evil 2, pero con más personajes jugables y con un enfoque más arcade, con puntuaciones y objetivos que cumplir.

Aunque Jill era la gran protagonista, en un determinado momento de la trama pasaríamos a controlar temporalmente al mercenario Carlos Oliveira.

Resident Evil 3: Nemesis fue un juego que causó cierta división entre los fans de la saga, pero que a nosotros nos encanta y nos lo hizo pasar realmente mal huyendo del que es, sin lugar a dudas, el mejor enemigo que nos ha dejado la saga hasta la fecha. Tenemos muchísimas ganas de ver lo que se trae Capcom entre manos con su remake, ya que la simple idea de poder explorar gran parte de Raccoon City con los gráficos y los avances jugables actuales hace que se nos estremezca el cuerpo, por no hablar de lo que puede suponer la presencia de Némesis en un título de estas características.